Conectarse con las personas
Los seres humanos somos en
principio seres sociales. Somos hechos por el contacto humano, crecemos con el
contacto de nuestra madre, nos criamos en una sociedad de la cual empezamos a
contactar con la familia en principio, luego con los vecinos, la escuela, la
facultad/trabajo, y así siempre hasta que nos llega el momento de dejar de
percibir. Durante toda nuestra vida, los encuentros con cualquier persona son
permanentes, casuales y necesarios.
Como ya mencione en otro de mis posts,
los diferentes contactos definen las relaciones entre las personas. Cada
encuentro es diferente porque los humanos somos seres de personalidad
permanentemente variable, con algunos grandes rasgos que se mantienen en
general. Si no estuviéramos en una sociedad (si no fuéramos humanos), hasta no tendríamos
que aprender a comportarnos, y seriamos simplemente animales que siguen sus
instintos más básicos, haciendo de los encuentros aun mas variables. De todas
formas, tenemos comportamientos que reiteramos más que otros, haciéndonos de
una base estable que define nuestras formas de accionar en general, y hasta nos
define a nosotros mismos. Esto hace que algunos de los contactos que tenemos
entre nosotros tengan elementos en común, pero no sean iguales, y de allí poder
definir las relaciones.
Tener un contacto con alguien es
tan simple como comunicarse con él otro. Ahora, conectarse con alguien más posee
algunos aspectos clave. Precisa interés de los integrantes del contacto, capacidad
de estar presentes en el mismo (no solo físicamente, si no mentalmente), y
compartir algo con el otro, lo que sea. Conectarse precisa un nivel de madurez
mental que no tenemos al nacer, y lo vamos consiguiendo al ser capaz de
definirse uno mismo. Es difícil conectarse con alguien que muestra una careta o
que vive con una personalidad “armada”, hay que ahondar mucho para lograrlo, y
no siempre se puede. Las personas con la que es más fácil conectarse (según mi
criterio) son las que mayor espíritu libre poseen. Los que siguen sus ideales, los
que se disponen a ser conocidos, los que no tienen miedo de quien son, los que
son capaces de vivir el momento, son los que pueden realizar las mejores
conexiones. Un desafío es llegar a lograrlo, y posee las vivencias más reales
que uno se puede dar a sí mismo.
Conectarse con el otro no depende
de la relación que se tiene con esa persona. Creo que son numerosos los casos de
personas que son amigas hace mucho tiempo y no logran conectarse a un nivel muy
profundo, o de personas que se conocen en un día y realizan una conexión increíble.
Esto me parece increíblemente curioso. Rompe con toda estructura y creencia
infantil. Conectarse con el otro nos enseña justo la esencia humana, en sí
contradictoria, de que uno no puede relacionarse de forma sincera con el otro
sin antes definirse a uno mismo como un ser único y solo. Al final, resulta que
esa amistad perfecta o esa media naranja no existen, porque no se pueden
definir las relaciones empezando por lo que el otro va a hacer con uno. Nada de
necesitar alguien que sea complemento, o que venga al rescate. Al final, la forma más real de
relacionarse viene de la mano de separarse del otro, de aquel ser ideal que nos
vaya a hacer perfectos, que está a la vuelta de la esquina esperando, y tomarse
uno como referencia y tomar lo que el otro ofrezca. Nada más real que
eso. Aunque este bastante simplificado, más
que eso no hace falta decir. Eso es conexión.
Bueno, simplemente eso. Conectarse
es mas valioso que simplemente contactarse, pero implica mucho, y no garantiza
que esa la conexión vaya a durar. Al final, lo que más vale la pena viene en
envase pequeño
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