Un asunto estuvo por mucho tiempo en la mente de las personas. El asunto era los demás.
Se pueden recopilar muchas evidencias de que los humanos sí cambian de las relaciones entre los mismos. Las relaciones cambian siempre. Se definen en el momento del encuentro entre los participantes de la misma. Este encuentro varia siempre, porque es difícil encontrarse con la misma persona a la que dejamos un lapso de tiempo antes. Esa persona vivió mas de su vida. Su temperamento puede haber cambiado. Su humor con seguridad lo hizo. Su experiencia le enseño más a como comportarse. Esa persona sufrió y disfruto un poco más. Puede haber atravesado perdidas o haber conseguido ganancias en diversos aspectos de su vida. Puede haberse reencontrado con una parte de su ser con la cual hacia mucho no se conectaba. Estas y otras miles de cosas pueden haber ocurrido en ese lapso, que puede ser de minutos o de décadas. Por todo esto, los reencuentros entre dos personas o más son oportunidades para conocer de nuevo a quien creemos conocer. Por esa razón, uno puede considerar a alguien como mas que un conocido después de verlo un par de veces y tratarlo como amigo, o ese mismo conocido puede ser que comience a disgustar y pase a ser alguien con el que no se desea mantener contacto, y así podría continuar, con la diversidad de posibilidades que posee relacionarse. De amor a odio, de amistad a romance, de amorío a conocido, etc, siempre variando.
En la búsqueda de la estabilidad, actividad practicada por todos y tan común que no la tomamos en cuenta, encontramos a diversas personas con las cuales generamos relaciones especiales, a las que llamamos amigos. El compartir actividades con alguien, algún interés en particular, o simplemente que nos caiga bien nos hace llamarlo al otro así. Si alguno de estos amigos posee nuestra confianza en mayor grado, podemos disfrutar mayor tiempo con ellos y nos sentimos mas cómodos alrededor, hasta los llamamos mejores amigos. La carga de confianza que uno deposita en ellos es mucho mayor que en otras personas, aunque solo en algunos aspectos. En general, los mejores amigos son personas con las cuales podemos mostrarnos realmente como somos. Ellos son quienes ganaron ese derecho. Y como tales, lo hicieron después de un largo camino de construcción de confianza luego de diversa cantidad de encuentros. En cierta forma, se lo merecen, y eso por supuesto nos alegra. Tener amigos es una de las experiencias mas comunes y a la vez mas valiosas del ser humano.
En esta búsqueda de la estabilidad, es fácil olvidarse de lo cambiante que es el ser humano y con ello las relaciones. Un amigo esta ahí y siempre va a estar, creemos ingenuamente al principio. Uno se encuentra cómodo con la idea de esa amistad que viene existiendo hace tiempo, y mientras más tiempo sea más seguridad se posee de que va a seguir estando ahí. Pero luego, aparece el cambio. En una opinión personal, es imperceptible al principio. Aun más, siempre estuvo ahí. Es un pequeño detalle de la relación que uno no considera un problema y espera que no lo sea. Otras cosas mas importantes de esta relación de amistad tapan esto, y eso lleva a que continué la estabilidad, meta a alcanzar por cualquier ser humano. Pero de repente, ese detalle en la otra persona que no parece gran cosa desde la perspectiva ajena es lo que mas nos afecta. A veces, esto se da progresivamente, y se demuestra aun más sutilmente en pequeñas cosas. A veces, esta progresión es mucho mas brusca y se muestra en un gran evento. Inevitablemente, la relación tan estable como podíamos considerar entra en crisis. No es de esas crisis que anuncian en los medios, de las cuales solo conocemos detalles y pueden que no lleguen a afectarnos. Son crisis en una de las cosas mas importantes para todos: el otro. Y conocemos todos los detalles. Siempre los supimos. Desde el momento en el que notamos ese imperceptible detalle que iba a derivar todos los demás, y los dejamos pasar por un bien mayor, la amistad. Desde el principio. Y con esta crisis, la estabilidad se tambalea. En ese momento, se da una prueba mayor en la relación. Miles de historias salen de estas crisis. A veces (tristemente en mi opinión) una de las personas prefiere continuar sufriendo antes que perder la relación. Un caso extremo es el de las mujeres o hombres golpeados por sus cónyuges. Otras veces, se inicia una relación que pasa a ser disfuncional para ambos, ya que nunca tratan el verdadero problema que trajo la crisis y lo tapan con diversas acciones, como la ironía, la sumisión, la violencia, la negación, etc. Son increíbles las acciones que puede realizar el ser humano solo para mantener la estabilidad de algún aspecto de su vida y tapar lo inevitable del cambio humano
Las historias que contrastan y llaman la atención son las de quienes pueden solucionar las crisis de la forma que más apoyo: comunicando con sinceridad. Hay veces en las que los que se enfrentan a una crisis deciden hablar de eso. Quienes hacen eso ganan siempre. Y quienes lo hacen, tienen la suficiente fortaleza para respetarse tanto a uno mismo como al otro, porque saben que después de eso la relación va a ser diferente. Capaz mejor, peor, de amigo a conocido, o todo lo mencionado antes. Por esa razón, aplaudo y le estrecho la mano a quien ha sido capaz de hacerlo y decidió finalmente tomar la decisión mas adulta, a pesar de todas las consecuencias. Ese para mi es un ídolo. Le gano a su mente con la realidad
Y sé que no es fácil hacerlo. Implica dejar de ser un niño y esperar que los demás se encarguen de nuestros problemas a pasar a ser un adulto y encargarnos por nosotros mismos. La acción y el cambio favorable para nosotros inicia en uno mismo, muy pocas veces en el otro. El otro puede darnos inspiración o una razón para hacerlo, pero el que debe actuar es uno. Y la forma en la que se actúa es la que realmente define las relaciones. Si uno desea relaciones adultas, debe actuar como uno. Si uno desea relaciones inmaduras, puede actuar de esa forma. Esto definirá las relaciones. Y como mencione al principio, todos vamos creciendo y cambiando al pasar el tiempo. Nunca se es el que se era, ni tampoco se será el que se es. Y este cambio en nuestros deseos de relacionarnos, en nosotros mismos y en los otros hace parecer casi imposible llegar a esa estabilidad que buscamos. Sin embargo, seguimos buscando. Y aunque perdamos a una gran amistad o trasformemos a un compañero de trabajo en un amigo, siempre seguimos relacionándonos y buscando eso estable. Porque el ser humano es asi: Siempre busca lo imposible, y es tan terco que a veces lo logra.
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