Comenzar un blog debe ser como tener un infinito bloc de hojas blancas. Suena a promesas y a posibilidades, pero también puede que queden en el olvido y solo con las primeras paginas escritas. Algo parecido pasa con cualquier cuaderno! Dejar hojas libres para futuros ataques de inspiración es algo que no hago solo yo, también lo hacen muchos mas. El problema es lo contaminado que nos parece ese cuaderno con un ser tan diferente a nosotros, aunque lo único que nos diferencia de esa persona que escribió entonces y el ahora es un tramo de tiempo. La persona es la misma, pero igual, esa emoción de tener un nuevo cuaderno y de ver que hacemos con él casi parece comparable con lo que esperamos de nuestras vidas. Hasta podría decirse que dejar un cuaderno viejo y empezar uno nuevo es un pequeño ritual para pasar de una forma de expresarse (y de ser) vieja a una nueva. En fin, ya estoy elucubrando. Vuelvo un poco.
Voy a empezar con un cuento que escribí para una tarea de Taller de Lenguaje, una materia de Comunicación Social. La consigna era transformar un cuento corto: "El le propuso matrimonio. Ella dijo que no. Vivieron felices para siempre" en uno de una pagina de extensión. Me sorprendió la simplicidad del desafió. Una pagina nomas, ni mas ni menos, y una trama tan sencilla que era fascinante. Limites que me permitieron jugar con mi imaginación y desafiarla, sin saber que esperar con que iba a terminar. Casi como tener un cuaderno nuevo. Acá está:
Él, por supuesto, ya tendría todo preparado.…Después de que ella cruzó el umbral de la entrada al restaurante, se sentaron en una mesa donde fueron atendidos como a ella la atendían desde pequeña. Comieron fussilis con salsa portuguesa, acompañada con tomates resecos y solomillo al horno a punto (se le hacía agua la boca). Charlaron de negocios y ella comento acerca de sus nuevas botas. Habían salido realmente caras, pero a él le alegro que ella estuviera feliz.Ella lo miró fijamente, como si no existiera nada más en el mundo que el hombre que tenia al frente.Aprovechando el momento, él se le aproximo y le comento lo bonita que se veía esa noche. Hacía mucho tiempo que él no la invitaba a salir. Al principio actuar de esta forma le resultaba incomodo, pero termino acostumbrándose.Entre ambos hallaron varios puntos en común con sus vidas: Ambos eran hijos de padres adinerados, ambos manejaban sus propios negocios y ambos tenían visiones de la vida que se complementaban, y esto fue formando la relación que ahora él quería formalizar.Una vez terminada la cena, él pago y los dos fueron en su auto al lugar donde se conocieron. Hace mucho que no iban allí.Ella le pregunto, con un matiz seductor, que estaban haciendo allí. Él le contesto: Algo que espero sea lo correcto. Y allí le propuso matrimonio.Su mirada vio a lo lejos. No lo podía creer.Tanto que había ocurrido, y el estúpido le proponía matrimonio.Podría decirle que si, y vivir con lujos el resto de su vida, logrando de esta forma dejar su profesión de lado.O podría decirle que no, y seguir con su entrega hacia los demás para mantener sus gustos.Desde que nació tuvo necesidades, las cuales no eran fáciles de cumplir. Y ella no era buena en los negocios o emprendedora. Tampoco iba a rendirse, asique tomo el camino que mas fácil tuvo, usando su cuerpo y la naturalidad que poseía. Pero esto no se lo esperaba. No tan pronto. Era un elevador para saltearse la escalera al cielo.En el momento en el que le preguntaron si ella aceptaba, dijo que no. Había visto luces rojas al final de la autopista.Él pensó que eso era lo mejor, en fin. Capaz que ella no era para él de todas formas. Entendió al fin esa frase que dice: “El dinero da cariño, mas no amor”. Cuando se levanto al día siguiente, se alegro haber decidido no tener que reservar en el restaurante.
Cosas sorprendentes salen cuando estar limitado en algún modo. Acá se comprobó. El ser humano, si no tiene limites que romper, no puede progresar. Viva la vanguardia!
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